Rutina
Con la insatisfacción que genera la rutina de hacer, lo que sueñas algún día dejar de hacer, me levanté una mañana. Ya venía varios días cuestionando si pasaría el resto de mi vida en aquella labor, y me carcomía el coco pensando que ese era mi destino. No soportaba la idea de vivir todos los días en una estructurada normalidad. Ustedes dirán, ¡Hey, pero si todo en la vida es rutina! y claro que están en lo cierto. ¿Qué malo tiene la rutina? Te levantas en la madrugada, ordenas tu habitación, te arreglas con ropa muy bien pensada, ya que la organización en la que trabajas es bastante conservadora y debes dar una buena imagen. Desayunas poco, o mejor solo un café. Sales de casa corriendo porque te deja el tren. Te sientas en tu escritorio y comienzas tu día. Tu parte productiva del día. Pasa el reloj durante 8 horas, mejor dicho 9, o quizás 10, resolviendo dilemas de otros que, por un módico salario, los asumes como propios. Llegas a casa, crees descansar, pero en realidad solo pones tu cabeza en la almohada, cierras los ojos, olvidas toda noción de tiempo y espacio y al abrirlos nuevamente, continúas con tu siguiente día productivo.
¡En absoluto! No tiene nada de malo la rutina. Siempre y cuando esta te movilice a soñar, a vivir, a ser libre. Si no lo hace, estarás viviendo en una zona de confort que produce una sensación de normalidad y calma. Pero ¿Cuando las mejores cosas de la vida han sido en calma?
El primer día de colegio nos llenaba de ansiedad y expectativa que a veces ni dormíamos la noche anterior. El primer novio de manito mojada, el primer beso, o tal vez solo un pico rápido, pero nunca efímero. La primera salida hasta después de las 12 am. La primera marcha luchando por tus derechos. La primera vez que defendiste tu verdad. Necesitamos tormentas. Turbulencias. Necesitamos despertar.
Pero, no cualquier despertar. Este despertar empieza con una leve insatisfacción en todos tus quehaceres. Un sin sentido que va dejando una sensación de vacío al terminar tu día. Silencios y ensimismamiento, creando preguntas para sí, preguntas a los otros, exigencias para sí mismo y expectativas en los otros, pero todo ello sin respuesta. Quizás sientas morir, o quizás quieras morir. Pero como dice Cielo Latini “Hay una diferencia abismal entre querer morir y no querer vivir de determinada forma”
El despertar antecede la revolución, y con ésta llega la libertad.
El ser humano está destinado a buscar la libertad, y en ocasiones, en medio de la esclavitud de su rutina. Porque "es precisamente la posibilidad de lograr un sueño, lo que hace que la vida tenga sentido". Todos necesitamos un poco de incomodidad; nos motiva, nos mantiene en función, pero debes aprender a elegir qué cosas te van a incomodar. Porque si se te pasa la mano, puedes caer en un profundo mar de amargura. Y si hay poca, a la que ya te acostumbraste, dormirás mucho antes de morir.
¡En absoluto! No tiene nada de malo la rutina. Siempre y cuando esta te movilice a soñar, a vivir, a ser libre. Si no lo hace, estarás viviendo en una zona de confort que produce una sensación de normalidad y calma. Pero ¿Cuando las mejores cosas de la vida han sido en calma?
El primer día de colegio nos llenaba de ansiedad y expectativa que a veces ni dormíamos la noche anterior. El primer novio de manito mojada, el primer beso, o tal vez solo un pico rápido, pero nunca efímero. La primera salida hasta después de las 12 am. La primera marcha luchando por tus derechos. La primera vez que defendiste tu verdad. Necesitamos tormentas. Turbulencias. Necesitamos despertar.
Pero, no cualquier despertar. Este despertar empieza con una leve insatisfacción en todos tus quehaceres. Un sin sentido que va dejando una sensación de vacío al terminar tu día. Silencios y ensimismamiento, creando preguntas para sí, preguntas a los otros, exigencias para sí mismo y expectativas en los otros, pero todo ello sin respuesta. Quizás sientas morir, o quizás quieras morir. Pero como dice Cielo Latini “Hay una diferencia abismal entre querer morir y no querer vivir de determinada forma”
El despertar antecede la revolución, y con ésta llega la libertad.
El ser humano está destinado a buscar la libertad, y en ocasiones, en medio de la esclavitud de su rutina. Porque "es precisamente la posibilidad de lograr un sueño, lo que hace que la vida tenga sentido". Todos necesitamos un poco de incomodidad; nos motiva, nos mantiene en función, pero debes aprender a elegir qué cosas te van a incomodar. Porque si se te pasa la mano, puedes caer en un profundo mar de amargura. Y si hay poca, a la que ya te acostumbraste, dormirás mucho antes de morir.
Totalmente de acuerdo con la autora ,a veces estas tan acomodado en tu rutina que no ves más alla y te conformas solo con quedarte ahí,por que da mucho miedo romperla
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